|
14/01/1974
Traducteur : Ernesto Hernández B.
Es necesario que pase por una especie de rodeo terminológico.
Rodeo que consiste en volver sobre cierta terminología.
Encontramos que a todo lo largo de la edad media,
incluido el siglo XVII, se plantea un cierto problema
concerniente a la naturaleza del ser. Y ese problema
concerniente a la naturaleza del ser suponía
nociones muy precisas: equivocidad, analogía,
univocidad.
A primera vista esos términos nos parecían
muertos. Hacen parte de las grandes discusiones de
la escolástica, pero las grandes discusiones
metafísicas siempre esconden otra cosa: nunca
nadie se ha hecho quemar o torturar por cuestiones
ideológicas, menos aún metafísicas.
Quisiera intentar que sintamos de que se trataba muy
concretamente en esas historias que se presentaban
bajo la forma abstracta: ¿el ser es equivoco,
es análogo, es unívoco?
Y después de todo, ¿no es porque hoy
en día se han abandonado esos términos,
salvo en los seminaristas, que se continua pensando
en ellos y a través de ellos? Quisiera contentarme
con definiciones muy simples.
Hay personas que dicen: el ser es equívoco.
Disputan, se golpean los unos a los otros por trucos
parecidos. Pero "el ser es equívoco",
eso quería decir una cosa muy precisa: el ser
se
dice en muchos sentidos. Eso quería decir:
el ser se dice en muchos sentidos de eso de lo que
se dice. Es decir que lo sub-entendido de la proposición
ya era: el ser se dice de algo. Todavía no
me interesa saber si es un problema ontológico;
también es el problema de los enunciados.
El ser se enuncia en muchos sentidos de eso de lo
que el se enuncia. Concretamente, ¿qué
quiere decir eso? Se supone que una mesa no es de
la misma manera que un animal y que un animal no es
de la misma manera que un hombre; que un hombre no
es de la misma manera que Dios. Hay entonces muchos
sentidos del ser.
Aquellos que se llamaban partidarios de la equivocidad,
poco importa lo que era, discutían algo muy
simple: que los diferentes sentidos de la palabra
ser no tenían una medida común y que,
en rigor -y lo interesante en la teología son
siempre los puntos límite donde la herejía
despunta- en toda doctrina se puede asignar siempre
el pequeño punto donde el tipo dice una palabra
de más, eso es, y la máquina se pone
en movimiento, se le hace un proceso. Toda la historia
de la edad media esta recorrida por eso, es muy interesante
porque es una verdadera lucha de naturaleza evidentemente
política. Entonces el punto de herejía
de la equivocidad es que ellos que decían que
el ser se dice en muchos sentidos y que sus diferentes
sentidos no tienen una medida común, comprenden
que en el límite ellos preferirían decir:
"Dios no es" en vez de
decir "él es", en la medida en que
"él es" era un enunciado que se decía
de la mesa o de la silla.
Entonces él es de otra manera, de una manera
totalmente equívoca, totalmente diferente y
sin medida común con el ser de la silla, con
el ser del hombre, etc... que, considerándolo
bien, es aún mejor decir: él no es,
eso quiere decir: él es superior al ser. Pero
si ellos tenían el sentido de los juegos de
palabras, eso se volvía peligroso, bastaba
con que insistieran un poco sobre"Dios no es",
si eran discretos decían "Dios es superior
al ser", pero si decían "Dios no
es", las cosas ivan a ir mal. A groso modo, eran
partidarios de lo que se llama la equivocidad del
ser. Estaban después los partidarios de la
Univocidad del ser. Ellos arriesgaban todavía
más porque ¿qué quiere decir
la univocidad en oposición a la equivocidad
del ser? Y todos los tratados de la edad media están
llenos de largos capítulos sobre la univocidad
o la equivocidad del ser; realmente interesante. Pero
aquellos que decían que el ser es unívoco,
suponiendo que los hubiera y que no fueron quemados
enseguida, ¿qué quiere decir eso? Quiere
decir: el ser solo tiene un sentido y se dice en un
solo y mismo sentido de todo lo que se dice. Sentimos
que si los equivocistas tenían ya algo así
como el pecado posible en ellos, eran los univocistas
los pensadores que nos decían: de todo lo que
es, el ser se dice en un solo y mismo sentido, se
dice en un solo y mismo sentido de una silla, de un
animal, de un hombre o de Dios. De nuevo,
estoy simplificando puesto que quizá ellos
no osaban ir hasta allá, quizá solo
un pensador ha ido hasta allá, quizá
ninguno, pero en fin hay está la idea.
Y después forzosamente, hay aquellos que estaban
entre los dos, entre los univocistas y los equivocistas.
Los que están entre los dos siempre son los
que fijan lo que se llama la ortodoxía.
Decían que el ser no es unívoco porque
es un escandalo pretender decir que el ser se dice
en un solo y mismo sentido de Dios y de la pulga,
es terrible, gente así hay que quemarla; y
después aquellos que dicen "el ser se
dice en muchos sentidos que no tienen una medida común",
ya no sabemos donde se está: ya no hay orden,
no se tiene nada. Entonces esos terceros decían:
el ser no es ni equívoco, ni unívoco,
es análogo. Podemos decir el nombre de quien
ha elaborado,
a partir de Aristóteles, una teoría
de la analogía: Santo Tomas, e históricamente
él es quien gana. El ser que es análogo,
eso quiere decir: si, el ser se dice en muchos sentidos
de eso de
lo que se dice. Simplemente esos sentidos no lo son
sin medida común: esos sentidos están
régidos por relaciones de analogía.
Entonces la equivocidad del ser, la univocidad del
ser, la analogía del ser, ustedes me preguntarán
¿a dónde nos lleva todo eso?¿Qué
quiere decir: El ser se dice en muchos sentidos de
lo que se dice y esos sentidos no lo están
sin una medida común, ellos tienen una medida
analógica. En las tesis de Santo Tomas, que
simplifico mucho, quiere decir dos cosas pues la analogía
que aquí es tomada en un sentido técnico
o científico, la analogía era doble,
de todas maneras tomada en un sentido técnico
o científico, es decir que no se trataba de
una analogía vulgar. La analogía vulgar
es la simple similitud de la percepción: algo
es análogo a otra cosa. Si ustedes quieren,
es la similitud de la percepción o la analogía
de la imaginación, a groso modo asi sigue siendo.
La analogía científica o técnica,
la analogía de los conceptos, es doble: la
primera era llamada por Santo Tomás analogía
de las proporciones y la segunda era llamada por Santo
Tomas analogía de proporcionalidad.
La analogía de proporción era esto:
el ser se dice en muchos sentidos y esos sentidos
no lo son sin medida común, tienen una medida
interior, tienen una medida conceptual, tienen una
medida en el concepto. ¿Por qué? Bien,
en el primer sentido de la analogía de proporción,
eso quería decir -porque hay un primer sentido
de la palabra ser y después sentidos derivados-,
el primer sentido de la palabra ser era lo que se
traduce frecuentemente bajo el término
"sustancia" o a veces bajo el término
"esencia". Los otros sentidos de la palabra
ser eran sentidos diferentes de la palabra ser que
derivaban, según una ley de proporción,
del primer sentido. Entonces el ser se decía
en muchos sentidos pero había un primer sentido
del que derivaban los otros.
Apenas si avanzamos, porque la sustancia primera no
era unívoca, ella no se decía en un
solo sentido. Al nivel de la sustancia, a su vez,
el tenía que tener analogías, a saber:
sustancia se decía en muchos sentidos análogos
y de lo que era sustancia tenía que decir que
ciertas sustancias eran primeras con relación
a otras que no eran sustancia en el mismo sentido.
Por ejemplo las sustancias llamadas "incorruptibles"
eran primeras con relación a las sustancias
perecederas.
Entonces la analogía de proporción consistía
en plantear una pluralidad de sentidos jerarquizados
y ordenados a partir de un sentido supuesto primero.
Era la analogía de proporción.
Y después la segunda forma de analogía
científica, que no se oponía a la primera,
y era la analogía de proporcionalidad que consistía
esta vez en una figura muy próxima de su equivalente,
la analogía matemática: A es a B lo
que C es a D. Santo-Tomas da un ejemplo: Dios es bueno.
Siguiendo la analogía de proporción:
Dios es bueno y el hombre es bueno, siguiendo
la analogía de proporción Dios es formalmente
bueno, es decir posee en sí la bondad en la
plenitud de esa cualidad, y el hombre solo es bueno
por derivación en tanto que criatura de
Dios, entonces el hombre es secundariamente bueno.
Esta es la analogía de proporción. Para
la analogía de proporcionalidad es el mismo
ejemplo, pero debemos sentir que eso cambia.
Lo que la bondad infinita es a Dios, la bondad finita
es al hombre. Añado, para terminar: ¿no
continuamos, todavía una vez más, pensando
teológicamente? A todo ese grupo de nociones,
analogía, analogía de proporción,
analogía de proporcionalidad, estaba ligada
una noción muy precisa que era la de categoría.
¿En qué hacen parte las categorías
de la visión analógica o de la concepción
analógica? Por ejemplo, las categorías,
comunes a Aristóteles y más tarde a
Kant, son, pongamos, sustancia, cantidad, etc... ¿Por
qué las categorías y no los conceptos?
¿Cuál es la diferencia entre el concepto
de causalidad, de cantidad y el concepto de león?
Muy simple: toda cosa, todo lo que no esta (¿ligado?),
al contrario todo lo que es sustancia tiene una cualidad,
tiene una cantidad,
etc... De ahí la muy estricta definición
de lo que se debe llamar categoría: se llama
categoría a los conceptos que se dicen de todo
objeto de la experiencia posible. León no es
una categoría
porque usted no puede decir león de todo objeto
de la experiencia posible. Al contrario todo objeto
de experiencia posible tiene una causa y es el mismo
causa de otras cosas. Esto aclara todo.
Las categorías así definidas, son estrictamente
inseparables de una concepción analógica;
se llaman categorías a los conceptos que se
dicen de todo objeto de experiencia posible, o lo
que viene a ser lo mismo: los diferentes sentidos
de la palabra ser. Y las categorías en Aristóteles
se presentan como los diferentes sentidos de la palabra
ser, exactamente como en Kant las categorías
están definidas como los conceptos que se dicen
de todo objeto de la experiencia posible. Entonces
no se trata de que un pensamiento procede por categorías
si no tiene como segundo plano la idea de que el ser
es análogo, es decir que el ser se dice de
lo que es de una manera analógica.
Sobre el asunto, doy un salto: el pensamiento
que me parece más extraño, más
difícil de pensar, si nunca fuese pensado,
es la univocidad.
Supongamos a alguien que llega allá,
a una asamblea de sacerdotes, o bien aquí y
que dice: el ser se dice absolutamente en un solo
y mismo sentido de todo lo que se dice. Se puede decir
que se va lejos, pero eso quiere decir muy precisamente
que el ser es unívoco, es decir ni análogo,
ni equívoco, -y tenemos que entender que en
la edad media los tipos estaban muy al corriente de
todo eso, como lo estamos nosotros-, si alguien llegaba
hablando de la univocidad del ser rápidamente
era señalado, podía hacer sus maletas;
eso quiere decir, una vez más, que una silla,
un animal, un hombre y Dios son en un solo y mismo
sentido. Entonces qué!, ¿usted trata
a Dios como la materia? ¿Un perro y un hombre
son en el mismo sentido? Eso es muy fastidioso. Y
sin embargo hay un hombre, el más grande pensador
de la edad media, que dice si, el ser es unívoco,
y es Duns Scotto. Esta historia del ser unívoco
en Duns Scotto ha tomado un mal giro -pero afortunadamente
el había tomado sus precauciones, decía
si pero atención: el ser es unívoco
en tanto que ser. Es decir que es unívoco metafísicamente.
Decía: de acuerdo es análogo, es decir
se dice en muchos sentidos físicamente. Eso
es lo que me interesa: estaba en la frontera de la
herejía, o no habría precisado lo unívoco
metafísicamente y lo análogo físicamente,
así la pasaba. Pero para los discípulos
de Scotto, menos prudentes que él, eso ha ido
mal. Porque cuando yo digo: el ser es unívoco,
eso quiere decir: no hay diferencia categorial entre
los sentidos supuestos de la palabra ser y el ser
se dice en un solo y mismo sentido de todo lo que
es. De cierta manera eso quiere decir que la garrapata
es Dios; no hay diferencia de categoría, no
hay diferencia de sustancia, no hay diferencia de
forma. Eso deviene un pensamiento demente.
Mi asunto es: si digo que el ser es unívoco,
se dice en el mismo sentido de todo eso de lo que
se dice, ¿Cuales pueden ser las diferencias
entre los ...? No pueden ser las diferencias de categorías,
no pueden ser las diferencias de formas, no pueden
ser las diferencias de géneros y de especies.
Y ¿por qué no pueden ser eso? Porque,
una vez más, si digo: las diferencias entre
los seres son diferencias de formas, son diferencias
formales, genéricas, específicas, en
ese momento no puedo escapar a la analogía
del ser por esta simple razón: las categorías
son los géneros últimos del ser. Si
digo: hay muchos sentidos de la palabra ser que son
precisamente las categorías, debo decir que
lo que es, eso de lo que digo "eso es",
se distingue por la forma, la especie, el genero.
Al contrario, si digo que el ser es unívoco
y que se dice en un solo y mismo sentido de todo de
lo que el se dice, caigo en lo que deviene el pensamiento
demente, el pensamiento de la infamia, el pensamiento
de lo informe, el pensamiento de lo no específico,
el pensamiento de lo no genérico.
El único medio de salir de ahí es decir:
seguro hay diferencias entre los seres, y de todas
maneras el ser se dice en un solo y mismo sentido
de todo lo que es. Entonces, ¿en qué
consisten las diferencias entre los seres? La única
diferencia concebible en este momento, desde el punto
de vista del ser unívoco, es evidentemente
la diferencia únicamente como
grados de potencia. Los seres no se distinguen por
su forma, su genero, su especie, eso es secundario;
todo lo que es remite a un grado de potencia.
¿Por qué la idea de grados de potencia
esta fundamentalmente ligada a la de la univocidad
del ser? Porque los seres que se distinguen únicamente
por el grado de su potencia son los seres que realizan
un mismo ser unívoco en la diferencia del grado
de potencia o de defección.
Asi pues entre una mesa, un niño, una niña,
una locomotora, una vaca, un dios, la diferencia es
únicamente del grado de potencia en la realización
de un solo y mismo ser. Es una manera extraña
de pensar pues, una vez más, eso consiste en
decirnos: las formas, las funciones, las especies
y los géneros es lo secundario. Los seres se
definen por grados de potencia y punto.
En tanto que se definen por los grados de potencia,
cada ser realiza un solo y mismo ser, el mismo ser
que los otros seres puesto que el ser se dice en un
solo y mismo sentido, en la diferencia aproximada
del grado de potencia. A este nivel, no hay categoría,
ninguna forma, ninguna especie. En cierto sentido
es un pensamiento tan alejado de las nociones ordinarias
de especie y de genero que, una vez más, entre
dos ejemplares de una misma especie puede haber más
diferencias en el grado de potencia que entre dos
seres de especies diferentes.
Entre un caballo de carreras y un caballo de labor
que pertenecen a la misma especie, la diferencia puede
pensarse como más grande que entre un caballo
de labor y un buey. Lo que quiere decir que el caballo
de labor y el buey están cogidos en el mismo
agenciamiento y que su grado de potencia esta tan
próximo entre ellos como no es próximo
el grado de potencia caballo de carreras y el grado
de potencia caballo de labor. Demos un paso más,
a saber que este pensamiento de grados de potencia
esta ligado, ya no a una concepción de géneros
y de especies, sino a una concepción de agenciamientos
en los cuales cada ser es capaz de entrar.
Habíamos comenzado por Spinoza, pues Spinoza
es quizá el único en haberlo hecho bajo
las especies de la razón, haber planteado una
especie de pensamiento demente. En Lovecraft, el autor
de novelas de terror y de ciencia-ficción,
hay siempre referencia a un libro misterioso que cae
de las manos de alguien que lo toca y ese libro se
llama el Necronomicón, el famoso libro del
árabe demente. Pues bien, la Ética de
Spinoza es eso, es el famoso libro del judío
demente. el verdadero nombre de la Ética es
el Necronomicón.
Comencé a explicar esto: imaginen como veía
las cosas Spinoza; cuando el llevaba los ojos sobre
las cosas no veía ni formas ni órganos,
ni géneros ni especies. Decirlo es fácil,
pero menos fácil es vivir así. Se es
arrastrado o bien se esta dotado. Abro un paréntesis:
la filosofía francesa... hay mañas de
nacionalidades de las cuales no comprendo nada, pero
constato que los franceses son tipos que, por ejemplo,
creen en el yo, no por azar su filosofía ha
dicho "cogito". El sujeto, el yo; hay gente
rara que dice "el yo". No comprendo. Pienso
en las diferencias de nacionalidades porque los ingleses
son tipos que nunca han comprendido lo que quiere
decir Yo. Hay un celebre coloquio al que habían
asistido todos los tipos de la filosofía llamada
analítica, de la lógica inglesa actual,
y estaba Merleau-Ponty del lado francés y otros,
y los franceses estaban ahí como en el jardín
zoológico. No es que estuvieran en contra.
Pero es muy curioso, si tomamos a los grandes filósofos
ingleses -seguramente dicen "yo", pero ese
no es el problema-, para ellos es la noción
más cómica y se preguntan de dónde
puede provenir una creencia semejante, la del yo.
Una creencia en la identidad del yo es un truco de
locos. Piensan verdaderamente así, ellos no
se sientes "yo". En los novelistas ingleses
es igual: sus héroes nunca son presentados
como "yo". Pensemos en la novela francesa,
hay es lo contrario, se chapotea en el "yo",
todo el mundo dice "cogito" en la novela
francesa. Intentemos imaginar como veía las
cosas Spinoza. No veía géneros, especies,
no veía categorías, ¿qué
veía? Veía diferencias de grados de
potencia...
A groso modo decía que a cada cosa va a corresponder
una especie de grado de potencia y que, si es necesario,
dos cosas llamadas de la misma especie tenían
un grado de potencia más diferente que dos
cosas de especies diferentes. Para hacer eso más
concreto decimos que a cada grado de potencia corresponde
un cierto poder de ser afectado. Lo que revela el
grado de potencia de una cosa de un animal, de un
(...), es su poder de ser afectado, en otros términos:
no te definirás por tu forma, por tus órganos,
por tu organismo, por tu genero o por tu especie,
dime las afecciones de las que eres capaz y te diré
quien eres. ¿De qué afectos eres capaz?
De hecho entre un caballo de labor y un caballo de
carreras el poder de ser afectado no es el mismo,
fundamentalmente, al punto que si pones un caballo
de carreras en el agenciamiento del caballo de labor,
es muy probable que reviente en tres días.
Tenemos este grupo de nociones: el ser se dice en
un solo y mismo sentido de todo lo que se dice, entonces
los seres no se distinguen por su forma, su genero,
su especie, se distinguen por grados de potencia.
Esos grados de potencia remiten a poderes de ser afectado,
siendo los afectos precisamente las intensidades de
las que un ser es capaz. Esto se vuelve más
coherente. Supongo que cuando Spinoza pone sus ojos
sobre cualquier cosa el capta los poderes de ser afectado.
Capta las poblaciones de intensidades, capta las capacidades
y tal vez confunde un buey y un caballo de labor,
y al contrario no confunde un caballo de carreras
y un caballo de labor. Hace pasar, como se diría
hoy, estos cortes y no otros. Entonces solo hay un
esfuerzo por hacer: de todas maneras, no es lo mismo
parecerse que poder, eso quiere decir posibilidad
que podría no ser cumplida. Potencia y grados
de potencia, ya no se trata del mundo aristotélico
que es un mundo de analogía, no se trata de
la potencia que se distingue del acto. El poder de
ser afectado, de todas maneras, es o sera cumplido,
es cumplido a cada instante, es necesariamente cumplido,
¿por qué? Es necesariamente cumplido
a cada instante en virtud de los agenciamientos variables
en los cuales entramos. A saber: el afecto es la manera
en que un grado de potencia es necesariamente efectuado
en función de los agenciamientos en los cuales
entra el individuo o la cosa.
Un poder de ser afectado esta siempre cumplido; puede
serlo de maneras diferentes, todo depende del agenciamiento.
¿De qué manera puede serlo puesto que
de todas maneras es cumplido? Es el último
pensamiento de Spinoza: dice a grandes rasgos que
de todas maneras es cumplido, pero puede serlo de
dos modos. Un grado de potencia necesariamente es
realizado, o un poder de ser afectado necesariamente
es cumplido, volvemos a lo mismo en estas dos proposiciones,
pero puede serlo en dos direcciones: o bien mi poder
de ser afectado es cumplido de tal manera que mi potencia
de actuar aumenta, o bien de tal manera que mi potencia
de actuar disminuye. Spinoza precisa: cuando mi poder
de ser afectado es cumplido de tal manera que mi potencia
de actuar disminuye, eso quiere decir que mis afectos
son tristes; mi poder de ser afectado esta completamente
cumplido por la tristeza. Por ejemplo"soy culpable"
o "me deprimo" o "eso va mal";
pero "eso va mal", cumple completamente
mi poder de ser afectado. Y ¿por qué,
cuando mis afectos son tristes es que mi potencia
de actuar esta disminuida mientras que mi poder de
ser afectado es cumplido? Es muy bella la manera como
Spinoza ve a la gente. Y es todavía más
bella cuando vemos las objeciones que le hace la gente,
por ejemplo Hegel, ese débil. Cuando Hegel
dice contra Spinoza: "¡ah! este nunca ha
comprendido nada del trabajo de lo negativo",
es perfecto, el trabajo de lo negativo es la mierda.
No es que no comprenda, él comprende muy bien:
el trabajo de lo negativo o las pasiones tristes son
las que cumplen mi poder de ser afectado en condiciones
tales que necesariamente mi potencia de actuar disminuye.
Mientras estoy triste mi potencia de actuar disminuye.
Es evidente, bastaría pensar: cuando estamos
afectados de afectos tristes hay un objeto, una cosa,
un animal o una persona que se compone con nosotros
y aquella o eso nos afecta de tristeza. Ahora bien,
en el caso del afecto triste, la potencia de otra
cosa y la mía se sustraen puesto que todo mi
esfuerzo en ese momento consistirá en luchar
contra esa tristeza y entonces mi potencia de actuar
y la potencia de la cosa que me afecta se sustraen.
Cuando, al contrario, soy afectado de afectos alegres,
la potencia de la cosa que me afecta de afectos alegres
y mi potencia se componen y se adicionan si bien que
mi potencia de actuar, para un mismo poder de ser
afectado que es el mio, se aumenta. Todo esto es luminoso.
He aquí el encadenamiento de las nociones:
univocidad del ser, diferencias de grados de potencia,
poder de ser afectado que corresponden cada uno a
un grado de potencia, potencia de actuar que aumenta
o que disminuye según que los afectos que cumplen
mi poder de ser afectado sean de naturaleza triste
o alegre.
Intervención: ¿Los
grados de potencia son grados de una misma potencia?
Gilles: Evidentemente. La potencia
es el ser del que no hay más que una sola potencia
y las diferencias de potencia son las diferencias
intensivas.
Intervención: ¿De hecho
no es un modelo de causalidad? Se había interpretado,
hace unos años, la causalidad en Spinoza en
términos de causalidad estructural. Por mi
parte pienso que se podría interpretar el pensamiento
de Spinoza en términos de causalidad energética.
Sería efectivamente una sustancia definida
como energía potencial y yo tomaría
esta energía potencial como un concepto operatorio,
un concepto rigurosamente equivalente al concepto
nietzscheano de voluntad de potencia.
Gilles: De acuerdo... eso me parece
peligroso pues apenas salimos de lo abstracto y usted
nos devuelve a el. No se trata simplemente de una
curiosa visión del mundo, se trata eminentemente
de política. La idea de base de Spinoza es
muy simple, es que hay dos plagas del genero humano
y por hay Spinoza es nietzscheano o Nietzsche es spinozista.
Él dice que hay dos plagas: el odio y el remordimiento.
Nietzsche dirá que hay dos plagas: el hombre
como enfermo, el resentimiento y la mala conciencia.
El resentimiento y la mala conciencia son, al pie
de la letra, lo que Spinoza llamaba el odio y el remordimiento.
Se podría hacer una especie de cuadro psiquiátrico
de las afecciones del odio y de las afecciones del
remordimiento. Pero lo que le interesa en su manera
de ver todo esto no es una psiquiatría; lo
que le interesa es, evidentemente, la política.
Spinoza se pregunta: ¿Qué es lo que
se llama los poderes? El plantea la cuestión
del poder de una manera tan ridícula: el poder
se opone a la potencia; la potencia es nuestra suerte
en nosotros, en cada uno, en los animales, en las
cosas; pero el poder es otra cosa. Se pregunta como
funciona eso: la gente toma el poder sobre otros.
¿Qué quiere decir tener el poder sobre
alguien? Tener el poder sobre alguien es estar a la
medida de afectarlo de tal o cual manera. Los poderes
son fundamentalmente instituciones hechas para afectarnos
de tristeza, funciona así y no puede funcionar
más que así. Cosas como la esperanza,
la recompensa y la seguridad son puestas del lado
de los afectos tristes.
Intervención: El deseo también.
Gilles: No, que horror, ¿qué
dices? No lo escuché.
Los poderes nos tienen afectándonos, es decir
cumpliendo nuestro poder de ser afectado por afectos
tristes, y, sin duda, existen mil maneras. Lo que
Spinoza ha visto es el poder de Estado y el poder
de la Iglesia. Él piensa que el poder de Estado
y el poder de la Iglesia son fundamentalmente poderes
que tienen a sus sujetos afectandolos de afectos tristes,
es decir los deprime. Esta es la operación
fundamental del poder, afectarnos de tristeza, lo
que implica evidentemente todo un juego de compensaciones
"si eres sensato, tendrás una recompensa",
por eso Spinoza pone el gusto por las decoraciones
del lado de los afectos tristes, las recompensas son
como una especie de compensación de una tristeza
de ser fundamental.
El poder y la potencia se oponen puesto que el poder
es una institución que funciona esencialmente
afectándonos de afectos tristes, es decir disminuyendo
nuestra potencia de actuar. Tiene necesidad de disminuir
nuestra potencia de actuar para, precisamente, ejercer
su poder sobre nosotros. Al contrario las potencias
de liberación son, o serían aquellas
que nos afectan de afectos alegres. Si estás
triste es que estás oprimido, deprimido...
es que se te tiene. ¿Ellos viven como los tristes
y los deprimidos? Viven bajo la forma del contagio,
no te soltaran. Un deprimido es una fuerza explosiva,
te tiene. Es trágico, esa es la tragedia. Nietzsche
ha desarrollado mucho más esta idea tan simple:
el hombre del resentimiento es venenoso, su idea es
avergonzarnos de la menor alegría. Spinoza
no dirá que las instituciones sociales nos
suministran los modelos, dirá que llenan de
afecciones, una institución social es una máquina
de afectos; llena tu poder de ser afectado. No se
trata de ideología.
Es verdaderamente muy muy maligno y verdaderamente
lo es en el sentido nietzscheano del"por qué
soy tan maligno", toma términos que son
corrientes en su época y principalmente el
vocabulario cartesiano, volviéndolos contra
Descartes.
Intervención inaudible.
Gilles: Todo el discurso de la representación
esta estructurado por los principios analógicos
y toda la operación de Spinoza consiste en
hacer, en imponer una especie de agenciamiento de
los afectos que implica también una crítica
de la representación.
La Ética es un libro que procede por un sistema
de hecho malicioso, ese sistema consiste en hacer
textos, después notas y después notas
de notas. Evidentemente en las notas de notas ellas
van a lanzar algo enorme. Spinoza, él, ha encontrado
algo temible, y sin duda para esto era necesario el
método geométrico. Su libro tiene un
aire completamente continuo, pero de hecho cuando
se lo mira, se ve que hay proposiciones -como las
proposiciones de geometría- hay demostraciones,
y después hay corolarios y después hay
esa cosa extraña que se llaman los escolios;
a primera vista eso se encadena. Si miramos de cerca
apercibimos que de hecho eso no se encadena totalmente,
es decir que el sistema proposiciones - demostraciones
- corolarios es un sistema autónomo, a saber
que las demostraciones remiten siempre a otras demostraciones
o a otros corolarios. Y después el sistema
de los escolios es otro sistema que coexiste con el
primero y los escolios remiten los unos a los otros.
Si bien hay dos éticas en una: una ética
que funciona sobre el modo de lo continuo y una ética
secreta que funciona sobre el modo de lo discontinuo
y que esta constituida por los escolios. Si es preciso
hay cuarenta páginas sin escolios y dos escolios
que remiten el uno al otro a través de esas
cuarenta páginas, y en los escolios es donde
da una versión agresiva de lo que
dice geométricamente en el otro sistema, si
bien, strictamente, la Ética esta como escrita
simultáneamente dos veces: una versión
violenta y afectiva y una versión racional
y geométrica.
En los escolios dice lo que es una ética, hacer
una ética es hacer una teoría y una
práctica de los poderes de ser afectado, y
una ética se opone a una satírica. Lo
que él llama satírica es también
formidable: es lo que se complace de una u otra manera
en los afectos tristes, todo lo que es depreciativo
y depresivo. Eso es la satírica. Va de sí
que bajo el nombre de satírica ha pasado toda
la moral.
¿Qué quiere decir exactamente los poderes?
Y ¿de qué manera toman a la gente los
poderes para deprimirla, para afectarla de afectos
tristes?
|